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20 January 2013 @ 01:00 am
"MidNight" - Jaemin - ff.  
Vengo a darle hogar a mis escritos u_u Como dije antes, he cerrado el blogspot y me he mudado definitivamente a lj, y como tal, estoy dejando mis cositas acá, como corresponde. 
Desde ya gracias a todas las personas que leen ;; <33

Título: MidNight - Media noche
Fandom DBSK/THSK/TVXQ
Pareja: JaeMin (Jaejoong/Changmin)
FanAutor MizoRomi
Extensión: One-Shot
Disclaimers: Ellos no me pertenecen, y escribo ésto por hobby sin ningún ánimo de lucrar.

Mid Night

Lo extrañaba y no lo iba a negar. Extrañaba las veces en las cuales le tocó protegerlo y ayudarlo a superar altos y bajos durante la demanda; no era fácil para ninguno de los cinco y por mucho que Changmin se mostrara fuerte, en programas y live, no significaba que no le afectara. Le dolía tenerlo lejos y extrañarlo de una manera tan dependiente.

Deseaba tenerlo cerca de nuevo porque lo necesitaba. Necesitaba abrazarlo y que él lo abrazara; necesitaba protegerlo y sentirse protegido de una manera que sólo él podía provocar. Quería tenerlo, sólo una vez más, junto a él de una forma posesiva; tenerlo sólo para él en un juego en donde él mandaba y en donde el menor no tenía escapatoria alguna, quedándose sólo con la opción de jugar de una manera casi cruel, para ambos. Quería volver a la adrenalina que sentía en el momento de escaparse de todo lo que los rodeaba: de sus compañeros por muy egoísta que sonase; del peso del trabajo; del estrés, de los gritos de sus superiores…

Quería volver a sentir todo aquello: esconderse, escaparse con alguna mentira que trajera consecuencias que no querían medir y que los llevara a un lugar que ellos conocerían sólo en el momento de estar ahí, y que sería desconocido para los demás: siempre después de media-noche.

Así recordaba la primera vez que se habían escapado de todo ello, de su alrededor; el primero en tomar el control en ese momento de la relación, había sido él, el mayor de ambos. No era la primera vez que estaba con alguien de una manera tan íntima, pero la tomo como si hubiese sido de esa manera porque el joven que estaba con él, hasta ese momento, era un inexperto en ese sentido.

Lo tomó con delicadeza. Sabía que no era de porcelana, pero el hecho de que no tuviera idea de lo que vendría y que fuera su primera vez con un hombre, lo hacía todo distinto: la situación, el toque que se debía dar para el momento; sentía y quería ser de una manera más delicada con él.

Lo recostó en la cama de una manera tan suave que el mismo se sonrojó de su acción. Nunca había sido de esa manera y se sentía bien saber que por él, era capaz de comportarse, de ser un caballero con él, en ese sentido. Tal vez no lo amaba, pero si lo quería lo suficiente como para hacer eso y más, porque lo sentía y el aprecio que le tenía era especial. Era su pequeño, después de todo, y el hecho de que aún supiera quien era, por mucho que estuvieran en esa situación tan íntima, hacía que se sintiera nervioso e inquieto.

Se sentía torpe, a veces, cuando lo tocaba; creía ser tosco, casi bruto cosas que no quería en ese momento pero toda desconfianza, cada tropiezo en la piel de su acompañante, fue dejada de lado cuando el menor lo miró a los ojos y le sonrió con confianza: se estaba dejando ser, se estaba dando en plenitud a él, y él no haría que esa confianza se fuera por su torpeza. Si el menor era capaz de darse completamente a él, él haría lo mismo.

Lo que ambos se daban no eran besos, eran roces suficientes como para dejar con ganas de más y de que ese momento no acabara. Estaban siendo crueles con ellos mismo: sabían que ambos querían más, querían ser algo más, llevar todas esas caricias a otro nivel, pero no sabían cómo dar el primer paso. Miró al menor a la cara buscando algún tipo de señal que le dijera que podía continuar, que él también estaba esperando algo más. Pero no obtuvo nada. La única respuesta que tuvo fue la penda de uno de ellos en el suelo, pero no supo de quien, y tampoco importaba, simplemente a ambos les estaba estorbando y el hecho de que la ropa no estuviera, era un alivio.

Se rozaban y la temperatura en la habitación estaba subiendo con más frecuencia; los pantalones que era lo único que quedaba en sus cuerpos, pronto fueron cayendo a medida que las caricias iban siendo realizadas con más intensidad…

Jaejoong aún recordaba esa primera vez juntos; esa primera vez en donde él mandó ese juego. Recordaba cada gemido que daba Changmin por cada embestida. Recordaba que para él era una melodía que no quería dejar de escuchar. Muchos recuerdos lo invadían y se dio cuenta que no sólo lo quería, sino que también era dependiente de él; era dependiente de sus brazos, luego de estar juntos; de sus caricias en momentos que no se deberían; era dependiente de él en su totalidad. Lo necesitaba.

Tras pensarlo mucho tiempo decidió llamarlo para verlo sólo una vez más. No le importaba que no llegaran a nada más sólo deseaba verlo. No aguantaba ni resistía tener que saber de él sólo por fotos.

— ¿Changmin? – fue lo primero que dijo cuando alguien del otro lado de la línea le contesto. No le importaba si era Changmin o no, el que había contestado, después de todo su entusiasmo había sido más grande en el momento de marcar el número de teléfono.

—…Jaejoong…-. Para su alivio, si era Changmin el que estaba al lado de la otra línea. Su voz detono un poco de sorpresa en el momento de nombrar al mayor.

— Sé que sonará repentino y la verdad no me importa, pero… ¿Te puedo ir a visitar hoy en la noche, como antes?- fue cauteloso porque tenía miedo a una negativa como respuesta. Deseaba mirarlo, tenía que hacerlo.

— Lo siento, puedes venir cualquier día menos hoy. De verdad lo siento.

Un silencio prolongado se formó y fue cortado luego de que Jaejoong dijera 'Está bien' y Changmin un 'Adiós'.

Se sentía vacío e imbécil por creer que aún podría volver a ver a Changmin. La media noche se acercaba y Jaejoong comenzaba a recordar todo. La media noche desde esa vez que estuvieron juntos, era su hora favorita del día. No supo cuánto tiempo estuvo esperando al lado de la puerta mirando al suelo; sabía que nadie llegaría, pero quería hacerlo de todas formas, si hacía cualquier otra cosa, sabía que lo recordaría y eso era algo que en ese momento, él no necesitaba.

Sus pensamientos fluían cuando tocaron el timbre del departamento.

— No puedes ir hoy, porque ya yo estoy aquí – fueron las primeras palabras de Changmin cuando Jaejoong abrió la puerta y lo miró de manera fija: simplemente no podía creer que el menor estuviera frente a él.

— ¿Por qué no me dijiste que vendrías? – la pregunta estaba de más, pero necesitaba saberlo, quería saberlo: quería escuchar algo que lo pusiera mejor y que le diera aunque sea un poco de esperanza;una esperanza que le dijera que se volverían a ver después de ese encuentro.

— Porque si te hubiese dicho no hubiera sido sorpresa de media noche, ¿no lo crees? – Una sonrisa de parte del menor hizo que las lágrimas que Jaejoong tenía guardadas salieran sin ningún tipo de permiso. Lo miró a la cara, a los ojos, como hace tiempo estaba deseando hacerlo, y casi por impulso lo abrazó.

Sabía y sentía que esa noche no sólo hablarían de todo lo que se necesitaban, si no que se mirarían y se lo demostrarían de distintas maneras, como sólo ellos sabían hacerlo.

 
 
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